DEJEMOS EL MAGNIFICO BESO QUE SE DIERON O QUE EL NO PUDO RESISTIR MAS Y LE DIO, AHORA VEREMOS COMO CADA A SU MANERA EMPIEZA A CONSTRUIR ESA VENGANZA QUE DENTRO DE SUS ALMAS SIENTEN MERECER EL POR AREBATARLE A SU ESPOSA Y ELLA POR ARRUINARLE LA VIDA
—¡Soy un maldito afortunado! Con esto lo pongo contras las cuerdas, esto no es nada Sandro esto es una pequeña probadita de como poco a poco ira cayendo tu reino Salvatore, maldito apellido. —Mientras se tomaba un vaso de escocés y le pedio a Mart