—Te quiero mucha mami, te extrañé un montón — Antes de quedar dormido sobre la mano de la que él pensaba era su madre, recostado en su cama con una enorme sonrisa pegado a su rostro.
Doménico los observaba desde la puerta y cuanto su hijo se quedó profundamente dormido, él la tomo del brazo de manera brusca, pasando por alto el hecho que sentía algo extraño cuando tocaba a esa mujer, la iba jalando por las escaleras hasta llegar a la sala principal donde a vista y paciencia de Apolinaria, Martí