—Martín ¡¿Qué carajos está pasando?! — Estaba de regreso en una avioneta privada rumbo a New York, no aguantaba la incertidumbre y la duda.
—No sé ni cómo explicarte Doménico, pero tienes que venir tú mismo a verlo, no tengo palabras para lo que estoy viendo. No quise dejar la casa sola, pero Apolinaria se ha desmayado de la impresión, pero ya estamos de regreso, deje a todos los hombres custodiando la casa, a Fernando y a esa mujer, estoy en constante monitoreo, cada minuto me están informando