Punto de vista de Julio
Por un segundo, no pude respirar.
Era como si mis pulmones hubieran sido cortados de todo tipo de suministro de aire.
Los dedos de Mateo todavía estaban debajo de mi barbilla, su toque firme y con los pies en la tierra, sus palabras resonaban en mi cabeza como un voto pronunciado demasiado pronto.
No te dejaré ir. - Repetí en mi cabeza una y otra vez como si fuera un mantra.
Mis pensamientos se dispersaron.
Est