Punto de vista de Julio
La luz de la mañana me resultaba desconocida al colarse por las cortinas de mi habitación.
Era pálida y vacilante, como si ni siquiera el sol estuviera seguro de si debía salir después de lo ocurrido la noche anterior.
Llevaba media hora despierta, pero aun así permanecí allí tumbada los siguientes minutos, mirando al techo.
Apretando y soltando la mandíbula, mi mente repasaba fragmentos del enfrentamiento en la habitación de Luis.
Su risa no era ninguna risa, la cruelda