En la sombra oculta de una pirámide escondida en las profundidades del desierto egipcio, algo antiguo y temible comenzaba a emerger. Apep, la serpiente del caos, conocida por los antiguos egipcios como el destructor del orden cósmico, estaba tomando forma humana, adaptándose a un mundo que no había conocido en milenios. Su última presencia en la tierra había sido alrededor del 1070 a.C., y ahora, en una era completamente transformada, sus poderes antiguos se reavivaban con un propósito oscuro y