Justicia equivocada. Capítulo 40: Entre la alegría y el dolor.
Beatriz abrazó al pequeño Aquiles con fuerza, como si temiera que fuera a desaparecer. Las lágrimas rodaban por sus mejillas mientras besaba su cabecita una y otra vez.
—Mi niño hermoso, te extrañé tanto —, susurró de nuevo con voz quebrada.
Aquiles se aferró a ella, balbuceando feliz, llamándola mamá. Era evidente el fuerte vínculo que existía entre ambos.
Laica observaba la escena con una mezcla de alegría y tristeza. Se alegraba de ver a Beatriz y Aquiles reunidos, pero no podía evitar pensa