Capítulo 25: En el umbral del abismo.
Alexander ni siquiera supo cómo terminó esa llamada, estaba impactado, como si alguien invisible le hubiese dado una fuerte patada en el estómago y sacado todo el aire. Su mano tembló cuando se detuvo sobre el botón de fin de llamada antes de pulsarlo con decisión.
Se quedó sin aliento, con el pecho apretado.
—Esto no es posible —murmuró en voz baja, las palabras cayendo en un torrente implacable tal cual como un mantra.
Su padre, Alessandro, se acercó con las cejas fruncidas y los ojos nublad