Después de un rato de agradable charla por parte de él, quien parecía haber logrado un estado de relajación inalcanzable para Anne, llegaron ante su casa.
Por desgracia, los gatos de su vecina, la señora Gibson, habían decidido tirar el cubo de la basura y esparcir su contenido por la acera. Aunque consideraba a la señora Gibson como una anciana adorable y no tenía problemas en que sus tres felinos hicieran cosas así, aquel día en particular habría preferido que se hubieran abstenido.
Anne sa