El zumbido del aire acondicionado resonaba en la sala de conferencias mientras Ambar Herdenson repasaba mentalmente los puntos clave de la presentación. Las palabras flotaban en su mente, pero su concentración se desvanecía por el sutil malestar que sentía en su estómago. Acarició suavemente su vientre, tratando de calmar la inquietud. Cuatro meses de embarazo y ya estaba sintiendo los estragos del cansancio, aunque no permitiría que eso la detuviera.
—¿Lista para impresionar? —La voz profunda