Axel
La noche había caído sobre el resort, y tras un largo día de recorridos, carreras, y... perder a Ambar por un momento de puro pánico, finalmente la calma había vuelto. Nos habíamos despedido del equipo, entre risas y bromas, mientras cada uno se retiraba a sus habitaciones para descansar.
Pero yo no había olvidado algo importante.
Caminé hacia Dave, que estaba al borde de su habitación, y le di una palmada en la espalda.
—Oye, amigo —le dije con una sonrisa medio burlona—, creo que me debe