La mujer del otro lado de la barda divisoria del jardín tenía una apacible sonrisa en sus labios. Nohemi la observó por un rato, la encontraba familiar pero al mismo tiempo no conseguía recordar de dónde.
―Soy Demi Propolos ―respondió a la pregunta no formulada―. Fui vecina de tus padres apenas se mudaron aquí. Apuesto que no te acuerdas de mí, eras muy pequeña, y después del funeral, no volviste más.
Su tono de voz suave era agradable, la inflexión amable le hizo sentir tranquila; la mujer par