Tyoma regresó a su mansión y duró tres horas en la tina de hidromasajes, el agua caliente corrió por su cuerpo, golpeando sus músculos, aliviando un poco el dolor que los atenazaba. Allí mismo comió y bebió como si hubiese estado perdido en una isla sin nada a su alcance durante una semana. Solo cuando se sintió un poco mejor, abandonó el cuarto de baño.
Envuelto en una fina bata de dormir de seda, se dirigió a su estudio, un agradable y crepitante fuego caldeaba la estancia, el brillo de las l