El tenedor que sostenía un trozo de pollo se quedó suspendido en el aire a mitad de camino entre su boca y el plato. A Nohemi le tomó alrededor de un minuto completo procesar su pregunta, luego su expresión cambió de la sorpresa a la confusión.
―¿Qué? ―preguntó dejando el cubierto en el plato.
―Sí, este pent house es tuyo ―explicó Zeke con naturalidad―. Lo compré para ti, es un obsequio ―dijo como si estuviese entregándole un caramelo―. Si no te gusta podemos mirar otros sitios, mi secretario m