Nohemi caminó despacio por la playa, sus emociones tumultuosas tardaban demasiado en calmarse y no deseaba regresar al campamento y enfrentarse a los demás.
―Maldición ―musitó tras soltar un largo suspiro, se detuvo de repente, tapó su rostro con las manos y se acuclilló después, como si el peso de todo el mundo la estuviese aplastando.
No solo era Zeke y los theriones, en realidad, el tiempo que pasó con Hécate fue de lo más revelador y aún no conseguía digerir toda la información.
Dioses anti