Nohemi miró por el rabillo del ojo a Zeke, este se encontraba sentado a su lado, leyendo desde su tableta, en un estado imperturbable. Ella no sabía si reír o llorar, después de todo, no pensó que la advertencia de que no se separarían iba a ser tan literal.
El avión tomó tierra al final de la tarde, así que decidieron ir al penthouse. Una hora después se apareció Megan, en sus manos llevaba dos botellas de vino tinto y una bolsa con dos cajas de alitas de pollo, tamaño familiar.
Zeke se retiró