—No está bien, esto no está bien —expresaba ella de manera frenética y errática, una y otra vez.
—Es extraño —se repetía él, mientras tocaba sus labios. Al separarse de ella, esa sensación, esas emociones, no tenían explicación.
—Yo no me siento bien, creo que mejor me voy.
Quería correr, escapar; ese beso, esa emoción que sentía, era tan apabullante, la sobrepasaba, ella se iba, tocando algunas columnas; era como si el aire le faltara, mientras que Sebas se quedaba en su lugar, como tratando