Voy a visitar a las manadas, a todas ellas, pero sobre todo a aquella que me traicionó. La que se alió con Morax, mi enemigo jurado. Recuerdo la primera vez que me traicionaron, me dolieron profundamente. Me habían demostrado que no podían ser confiados, que no tenían honor ni lealtad. Pero les di una oportunidad, les perdoné y les permití quedarse en mi territorio. Pensé que habían aprendido de su error, que habían comprendido que la lealtad y la confianza son fundamentales en nuestro mundo.
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