Toco suavemente la puerta de la habitación de Venco y me asomo al interior. Venco está acostado en la cama, con la mirada fija en el techo. Al escuchar el sonido de la puerta, se vuelve hacia mí y me mira con una expresión neutral.
Me siento un poco incómoda al ver a Venco en ese estado, se que soy la causante y eso por más que el diga que está bien, no lo está, pero me acerco a la cama y me siento en el borde. Venco me mira con curiosidad, pero no dice nada.
—Hola—lo saludo.
—Hola mi amor—sal