Estoy en una cámara de tortura, rodeada de sombras y olor a sangre. Venco se encuentra frente a mí, su rostro impasible mientras interrogaba al prisionero. El hombre está ensangrentado y golpeado, su cuerpo temblando de dolor. Me siento mareada, mi estómago revuelto por la escena que estoy presenciando.
He matado, como también he visto como matan, me toco ver como mataban a mi familia, sin embargo tengo que decir que ver como una persona sufre es difícil de ver, de presenciar y asimilar.
— ¿Cóm