ANNA
—Recibí las noticias, me informaron de una nueva pista que aprecio después de que uno de los oficiales que trabajaba para nosotros se suicidó, en ella, mencionaba a Nathaniel Macmillan —su gesto se ensombrece.
—¿Usted llegó a conocerlo, lo vio en la boda, lo había visto antes? —cuestiono.
—No, no recuerdo haberlo visto, la boda para mí es un recuerdo ahora borroso, cuando investigamos el caso, capturamos a un grupo de hombres que eran parte de las mafias, escuché descubrieron que trabajaban para ese hombre, Macmillan —parece que escupiera la última palabra—, pero ellos nunca lo denunciaron o mencionaron, también tuve que encerrar a varios de los policías que estaban bajo mi mando y eran aliados de Cohen, mi sargento en ese momento quien era la cabeza del grupo de policías que permitía el comercio ilegal de drogas, armas, contrabando, incluso ellos se encargaban de distribuir las mercancías, pero no recuerdo haber visto al hombre y ninguno de los capturados lo mencionó, posiblem