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ANNA
—Cielo —me inclino hacia ella y la recibo en mis brazos—, ¿Cómo pasaste la tarde? —la miro acomodando una onda de su cabello.
—Bien, jugamos con los perritos, Nathalie durmió desde que te fuiste, apenas despertó —me cuenta y sonriente, beso su mejilla.
—Papá —se acerca a él y envuelve sus brazos en el cuello de papá.
—¿Todo bien cariño? —cuestiona él y ella asiente enérgicamente —, ve a lavarte las manos, vamos a cenar.
—¡Sí! Comida rápida —dice encantada y baja de los brazos de su padre