—Solo la verdad —dijo, apoyándose en el coche, con las caderas arqueadas como una invitación abierta.
Vivian lo miró fijamente a los ojos. —No me interesa ser una más de la larga lista de víctimas dispuestas, Scott —dijo.
Pensó que «víctima» era una palabra inusual. —No soy tan indiscriminado como pareces insinuar, Vivian —dijo en voz baja.
—¿No? ¿Y qué fue todo eso? Además, aparte de mí, ¿cuándo fue la última vez que tuviste un amante?
Frunció el ceño al recordar, con la ironía de saber que, h