¿Y si seguía el consejo de Betty...?
Scott odiaba esa idea.
"Maldita sea", murmuró, disgustado por la confusión que sentía. ¿Dónde estaba aquel hombre centrado únicamente en los negocios? ¿Aquel que apenas se fijaba en una mujer a menos que estuviera desnuda en una cama?
Quizás era eso. Necesitaba una mujer. Sexo, así lo llamaba. Una larga noche de pasión ardiente con una mujer que supiera apreciar lo que él podía ofrecerle sin esperar nada a cambio. No era posesivo. Ni siquiera era mínimamente