Vivian le sonrió, y en ese instante él se sintió bien. Se dio cuenta de que desde que salió de la oficina con ella, no se había preocupado por nada. Ni por el trabajo… ni por su hermana ni por su madre. Simplemente se sentía relajado… y feliz. Estaba tan cerca, pensó… Tan cerca que solo tenía que extender la mano, agarrarla por la cintura y…
Vivian tembló, asustada y a la vez eufórica por la repentina tensión en el ambiente. Había algo en su mirada. Algo peligroso… pero no quería huir. Su cuerp