—¿Ha comido algo hoy, señor McCall? —le preguntó Vivian.
No había comido nada.
La verdad era que incluso se había olvidado de comer. Preocupado por su hermana y por su madre, se había concentrado en el trabajo, intentando deshacerse de la ira y la preocupación. Aunque no le había servido de mucho…
—Tomé un poco de café esta mañana —respondió, levantándose y restándole importancia. Se dirigió a su escritorio, cogió su chaqueta y se la puso. Se dio cuenta de que ella también había guardado su mal