—He… llegaste, estábamos por entrar sin ti, la verdad es que temíamos que se escapara…—observe al hombre vestido con chaleco antibalas y solo asentí, en lo que coloque el mío y di un largo suspiro mientras preparaba mi arma, pues jamás me han gustado estos momentos al ser policía, pero es lo que se debe hacer, más si ella se encuentra en el lugar
—¿Dónde estabas? Tienes un rostro lleno de amargura Mulliet, de verdad que incluso no se sabe cómo hablarte últimamente—observé ahora al hombre con un