57. LA CONVERSACIÓN PENDIENTE
ALAYA:
No sé cuánto tiempo he estado dormida escuchando voces a mi alrededor sin que volviera a despertar. El cuerpo me duele terriblemente y parezco estar encima de una fogata. Siento un fuego interior que me consume. Sólo cuando alguien peludo me abraza se me pasa un poco.
Al fin abro los ojos solo para ver a mi padre a mi lado dormitando en una silla. Al sentir que me muevo, abre los ojos enseguida.
—Alaya, ¿cómo te sientes hija? —pregunta tomando mi mano de inmediato.
Llevo mi mano a la ven