120. LA REUNIÓN CON LOS ANCIANOS. CONTINUACIÓN
REYNOLDS:
El Anciano Tomás, que había permanecido en silencio durante todo el debate, se aclaró la garganta. Lo miré pensando en que también se opondría, aunque mi padre solía decir que era el más tranquilo y sabio de todos. No dije nada, esperando que hablara.
—Entendemos su posición, mi Alfa —dijo con calma—. Sé que se siente desesperado ante esta situación, pero debemos ser inteligentes y prácticos para que la manada no sienta que le imponen las cosas. La luna sangrienta llega en tres días,