CAPÍTULO DOSCIENTOS CINCUENTA Y SEIS: TARDE PARA EL ALMUERZO.
POV MAGNOS.
Ya era hora del almuerzo, y Amelia aún no aparecía. Le dije que la quería en casa para almorzar juntos. Resoplé impaciente. Yo sabía cada paso que mi esposa había dado desde el momento en que salió de esta casa. ¿Cree que dejaría a Amelia caminando por la manada sin nadie que la vigilara?
Sé todo lo que hizo, sé lo que pasó en la cafetería, que los presentes la aplaudieron y la proclamaron Luna, sé de la pareja que se acercó a ella y todo lo que conversaron. Así como sé que esa tes