POV DE AMELIA.
Miraba a Cecilia con asombro, mientras ella no paraba de reírse de mí. ¿Será que gemí y llamé el nombre de ese Ogro? Espero que no.
—¿Estás loca o has bebido? No sé de qué hablas —dije, tratando de desviar el tema.
—Amélia, cuando llegué aquí, estabas gimiendo sin parar y llamaste el nombre de Magnos —dijo, sonriendo aún más.
—Definitivamente escuchaste demasiado —le respondí.
—Imposible, tengo super audición y un olfato poderoso. Cuando entré, sentí el olor de la excitación