POV AMELIA.
Me acosté cómodamente en la bañera y disfruté del agua calientita. Cerré los ojos y terminé dando una cabezadita por unos minutos. Desperté asustada por unos golpes en la puerta. ¿Quién será el infeliz que se atreve a interrumpir mi baño y mi siesta?
— Amelia, ¿está todo bien ahí? — Preguntó Cecilia. Tenía que ser ella, mi niñera.
— Sí, estoy bien. — Respondí.
— ¿Estabas durmiendo? — Preguntó.
— No. — Respondí mintiendo.
— Mentirosa, te escuché roncando. — Gritó Cecilia desde a