POV DE MAGNOS
No podía creer que mi propio lobo me hubiera tendido una trampa. Cosmo invadió mi mente y plantó imágenes de Amélia en mi cabeza, induciéndome a tener ilusiones eróticas con ella. Ese traidor pulgoso me convirtió en su marioneta.
—¿Por qué hiciste esto, Cosmo? —pregunté furioso.
—Te advertí que no quería que tuvieras relaciones sexuales con esa perra. Pero no me escuchaste, así que tuve que hacer algo al respecto —dijo, sonriendo en mi mente. Pude ver a Cosmo saltando y dando vo