POV AMELIA
Desperté y noté que el cuarto estaba oscuro. Cuando me moví un poco, noté brazos fuertes envolviendo mi cuerpo de manera protectora. Puse mi mano sobre el brazo de Magnos y sentí su piel calientita y reconfortante. Él estaba abrazado a mí y el calor de su cuerpo transmitía una sensación de seguridad y tranquilidad. Estábamos durmiendo de cucharita, y la proximidad íntima entre nosotros me hacía sentir una alegría profunda. Sonreí feliz; era tan bueno despertar al lado de mi marido.