PUNTO DE VISTA DE MAGNOS.
Amelia, como siempre, tenía hambre y su estómago rugió, haciéndome reír a carcajadas, algo que no hacía desde hace años. Esta humana me está cambiando. Después de tomar nuestro desayuno en silencio, una cosa que tenemos en común: nos gusta comer y el silencio.
Me irrité cuando estábamos bajando las escaleras. Amelia tenía que preguntar por ese infeliz de Jake para arruinar mi buen humor. Le conté que estaba con Cecilia y que los dos se llevaban muy bien. Aproveché par