30-Las consecuencias de mis palabras...
Después de cenar, mi Nana aprovechó para contarle a Adam muchas anécdotas de mi adolescencia, y para mí desgracia, escogió las más vergonzosas.
-Buscaré el álbum de fotos para que veas a Elisabeth cuando era pequeña-Dice con demasiado entusiasmo, y mi alarma de peligro se activó.
-¡Ni hablar!, no es necesario aburrir a Adam con fotos antiguas.
-Yo quiero verlas-Me informa en voz baja cerca de la oreja.
-¡¿Que quieres ver mi habitación?!, por supuesto-Me pongo de pie-Te la puedo mostrar sin ning