BREEN
Obviamente, no creí ninguna de las palabras que me dijo. ¿Pesadilla? Sí, como no, aunque no entiendo qué es lo que hacía aquí o qué es lo que buscaba en realidad. La verdad es que me desperté porque sentí su presencia, así como su aroma.
Al principio supuse que solamente lo estaba imaginando; sin embargo, en cuanto comencé a acercar mi mano para tocarlo y saber que, si era real y no solo un espejismo, mi corazón empezó a latir rápidamente.
La pequeña conversación que tuvimos antes de que