MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 26. Hasta el final
MI MEJOR ENEMIGO. CAPÍTULO 26. Hasta el final
Era una reacción automática: orden, control, retirada estratégica. Lo había hecho toda su vida.
Camilo la siguió sin decir nada, pero cuando ella empezó a abrir el armario, la tomó por la cintura con un movimiento rápido y la levantó sin esfuerzo, sentándola sobre el escritorio de la habitación.
—¡Camilo! —la escuchó protestar—. ¿Qué haces?
Y antes de que pudiera decir algo más, él la besó. No fue un beso brusco, sino intenso, cargado de emoción acu