La luz blanca cegadora disminuyó poco a poco, dejando un silencio mucho más aterrador que el estruendo de la batalla. Dentro de la húmeda cueva del Valle de Ceniza, partículas de cristal flotaban como nieve maldita.
La estatua del Tejedor de Carne el monstruo gigante resultado de la costura de cadáveres permanecía rígida en la entrada de la cueva, ahora un monumento de cristal vacío. Sin embargo, el precio de ese milagro apenas comenzaba a cobrarse.
Aria Crescent se arrastró hacia la pequeña f