El viento frío soplaba con fuerza en la Cumbre Garra de Hierro, una región montañosa que marcaba la frontera entre el Imperio Licántropo y el Reino del Solsticio un reino humano que llevaba mucho tiempo guardando rencor por la supremacía de los hombres lobos.
En esta cima cubierta de nieve, se alzaba una gran carpa militar, vigilada por caballeros con armaduras de acero equipados con flechas de plata.
Silas Vane entró en la carpa con paso seguro, aunque su túnica estaba desgarrada y su aura es