El Valle de la Ceniza ya no era solo un lugar de desterro; ahora se había convertido en un campo de masacre envuelto en una niebla negra y venenosa. Aria, Alaric y Lucian acababan de salir de la cueva derrumbada, pero el panorama que los esperaba fuera era mucho más aterrador. El cielo sobre ellos ya no era púrpura, sino de un negro profundo con remolinos de nubes que parecían un ojo gigante mirándolos con odio.
Aria estaba al frente, jadeando pero con los ojos brillantes con energía plateada y