El mundo de arriba desapareció en un instante. Aria sintió cómo su cuerpo era atraído por una gravedad anormal, atravesando capas de tierra y cristales que brillaban de color rojo sangre.
Los gritos de Alaric llamando su nombre se desvanecieron lentamente, reemplazados por el zumbido de maquinaria pesada y el ritmo de un corazón gigantesco que hacía temblar todos los cimientos del Monte Mármol.
Cuando Aria finalmente aterrizó, no estaba en una cueva natural. Estaba en una catedral de tecnologí