La noche en el Palacio Obsidiana nunca fue realmente silenciosa desde que Aria regresó del Antiguo Fuerte Obsidiana.
Pero esta noche, el silencio se sentía diferente: pesado, sofocante, y como si el aire en la habitación de la Luna se hubiera congelado en espera de algo malo.
Aria dormía profundamente, pero su respiración era irregular. Sudor frío mojaba su frente.
Alaric, que siempre velaba a su lado, le acarició suavemente la mano tratando de darle calor. Pero Alaric no sabía que la concien