La presión del agua en la Grieta de las Sirenas debería haber sido suficiente para reducir los huesos de un dragón a polvo, pero en ese momento, la región abisal bullía por la colisión de energías.
Aria se encontraba en el centro de un remolino de agua; su túnica plateada ondeaba desordenadamente bajo las corrientes feroces. A su lado, Silas en su forma de Caballero del Vacío imponente sostenía a Alaric, debilitado y acurrucado.
La armadura negra de Silas emitía un aura fría que congelaba el