El ambiente dentro del Templo de la Luna era tan silencioso que el propio latido de mi corazón sonaba como el estruendo de tambores de guerra.
La luz de la luna llena iluminaba el altar, creando pilares de plata pura que nos envolvían a Alaric y a mí.
Sin embargo, la advertencia sobrenatural de la voz de mi madre seguía resonando en mis oídos, poniéndome la piel de gallina.
"No... Aria... es una trampa..."
Intenté respirar hondo, queriendo gritar para que Alaric se detuviera, pero mi cuerpo p