CLARIS:
Miré a la anciana por un instante y juré que pude ver cómo trataba de ocultar el dorado y algo más en sus ojos. No sabía cómo lo hacía, pero estaba segura de que ella era una loba y que no buscaba ayudarnos a escapar, sino todo lo contrario. La voz en mi cabeza me ordenó:
—¡Ahora!
No dudé; no sabía si era mi inconsciente, mis cachorros, que eran tan poderosos como su padre, o tal vez era el propio Atka quien me hablaba. Giré justo a tiempo para enfilar hacia la carretera que me llev