León (o Alejandro, como ella aún lo llamaba en su mente) la subió al asiento trasero casi en vilo, como si fuera una muñeca de trapo rota. El coche arrancó suavemente, alejándose del callejón, de las sirenas de policía y de la miseria.Nuria se encogió contra la puerta, abrazándose las rodillas, era
MARA VELUM
El tío lanzo la pelota...ella solo quiere verlos arder, esto apenas comienza, si esta oscuridad te esta atrapando, dímelo. Saber que estas ahí es el mejor incentivo para llevar la intensidad aun mas lejos...