—Ni se te ocurra.
Victoria apenas había terminado de decirlo cuando Darío la tomó de la mano y comenzó a llevarla hacia el corredor lateral.
—Tenemos nueve minutos.
—¡Darío!
—Ocho si sigues discutiendo.
Victoria tuvo que sujetarse el vestido con la otra mano para no pisarlo. Detrás de ellos seguían