—Estás embarazada.
Victoria soltó una carcajada.
—Claro.
Jessil no se rio.
—Lo digo en serio.
—Y yo también. Cállate.
—Llevas diez minutos mirando ese café como si te hubiera insultado.
—Me da asco.
—Exactamente.
Victoria empujó la taza.
Habían pasado casi dos meses desde que ganó el proyecto de Pho