Capítulo 247
Habían pasado dos semanas exactas desde el infarto y la paciencia de León Armand se había agotado por completo desde el día tres. Estaba sentado en la cama del hospital, con el ceño fruncido, los brazos cruzados sobre el pecho y exigiendo en voz alta que le quitaran la vía intravenosa de la mano der